Si la Ciudad de México es el único lugar donde el aborto es legal en el país, ¿adónde van las otras mujeres mexicanas?

Según la Secretaría de Salud del Distrito Federal, entre 2007 y 2017, las mujeres de entre 18 y 24 años son las que más recurren al aborto. De estas mujeres, el 71% provienen de la Ciudad de México y del Área Metropolitana, quedando sólo el 29% de las mujeres provenientes de otros estados.

Entonces, ¿qué está pasando en el resto del país? ¿Dónde y cómo están terminando sus embarazos estas mujeres?

Desde 2014, se han registrado 182 muertes por negligencia en la práctica de abortos ilegales. Las mujeres en los estados donde el aborto todavía no es legal son obligadas a ir a clínicas clandestinas, poniendo en peligro sus propias vidas. Antes de 2007, cuando el aborto se legalizó en la Ciudad de México, 6 de cada 10 mujeres morían a causa de condiciones inseguras mientras interrumpían sus embarazos.

Desafortunadamente, esto también es un asunto de clase social. Es poco probable que las personas que provienen de un determinado origen social se vean obligadas a recurrir a un aborto realizado con una pinza para la ropa y agujas. Considerando que el 45.5% de la población mexicana vive en la pobreza, el acceso a los servicios de aborto se convierte en un importante problema de salud pública.

Ha habido muchos proyectos de ley presentados en el Congreso con respecto a las formas legales y seguras de abordar el problema en todo el país, pero no se aprueban porque los legisladores conservadores rechazan rápidamente las propuestas. Las personas que ocupan cargos públicos deben reconocer que se trata de un problema de salud pública. A lo que nos enfrentamos es a una situación de vida o muerte.

En México, un país muy religioso, la idea de interrumpir voluntariamente un embarazo sigue siendo estigmatizada. El aborto es ilegal en la mayoría de los estados; en 29 de los 32 estados hay penas para las mujeres que buscan abortos, incluyendo encarcelamiento, multas, trabajo comunitario y terapia psicológica.

Tener un embarazo no deseado es muy común, y las mujeres deben tener el derecho de elegir lo que es mejor para sus propios cuerpos. Los expertos han demostrado que en los países donde el aborto es legal, principalmente con pastillas como Cytotec, tanto las muertes maternas como las tasas de aborto son más bajas.

En México, el aborto legal, las clínicas y los seguimientos por parte de los médicos proporcionarían soluciones para las mujeres vulnerables con un acceso deficiente a los servicios de salud. El hecho de que se trate de una opción centralizada, disponible exclusivamente en la Ciudad de México, no hace más que intensificar el problema, dejando a las mujeres de otros estados en situación de vulnerabilidad cuando viajan hasta la capital. Si hubiera abortos legales para cada mujer en México, eliminaríamos la quinta causa principal de muertes maternas en la nación.

A nivel nacional, considere unirse a la causa exigiendo que nuestros legisladores legalicen procedimientos seguros y de calidad para las mujeres en todo México y América Latina. Individualmente, usted puede apoyar a las ONG que no reciben fondos del gobierno.

Todos podemos desempeñar un papel en la protección del acceso a la atención de la salud y en acercar al mundo un paso más para poner fin a las muertes causadas por los abortos.